Comprar una casa es una de las decisiones más importantes de la vida. Dadas las complejidades únicas que pueden surgir, se convierte en un reto aún mayor cuando se trata de una pareja no casada que compra una casa.
Para tomar esta monumental decisión sin contratiempos, he aquí ocho preguntas cruciales que deberíais haceros el uno al otro antes de dar el gran paso.
¿Qué contiene este artículo?
¿Cuáles son sus planes a largo plazo?
Comprender los planes a largo plazo de la otra parte es fundamental.
¿Piensa casarse? ¿Piensas tener hijos? ¿Y sus aspiraciones profesionales? ¿Implican mudarse a otra ciudad o país? Estas respuestas influirán en tus necesidades de vivienda, planificación financiera y estructura de propiedad.
Por ejemplo, si uno de los dos está pensando en mudarse, puede que la tenencia conjunta no sea la mejor opción. O si estás pensando en formar una familia, puede que necesites más habitaciones en tu casa.
¿Listo para dar el siguiente paso?
¿Cómo se titulará la propiedad?
La propiedad no es un concepto único. De hecho, la terminología jurídica desempeña un papel fundamental, sobre todo a la hora de decidir cómo un título de propiedad se estructurará.
Los títulos de propiedad pueden poseerse de varias formas, y la elección puede afectar significativamente a la transferencia y los derechos de transmisión de la propiedad.
Las estructuras más comunes son:
- Propiedad exclusiva: Si una parte quiere control total de la propiedadpueden optar por la propiedad exclusiva.
- Tenencia conjunta: Esta forma de propiedad es ideal para parejas que desean compartir la propiedad a partes iguales. La copropiedad se establece en un único documento e incluye el derecho de supervivencia. En esencia, si uno de los propietarios fallece, su parte se transfiere automáticamente al propietario superviviente.
- Arrendatarios en común: Esta forma de propiedad permite a los copropietarios los mismos derechos sobre la propiedad sin dividirla. A diferencia de la copropiedad, los copropietarios tienen cada uno un título independiente de su parte de la propiedad, lo que les da libertad para venderla o legarla a un heredero.
- Confíe en: Esta forma de propiedad implica que un fideicomiso en vida posea el título legal y equitativo de los bienes inmuebles. El fideicomisario conserva el título en nombre del beneficiario, que conserva todos los derechos y responsabilidades de gestión.
¿Qué pasa si rompemos?
Aunque pueda resultar incómodo, hablar de una posible ruptura es esencial. Si las cosas no funcionan, ¿quién se queda con la casa? ¿Hay que venderla y repartirse los beneficios?
Un acuerdo de convivencia, que es básicamente un documento legal que establece las normas de convivencia de una pareja de hecho, puede aportar claridad y tranquilidad. Así, ambos estaréis legalmente protegidos en caso de ruptura.
El patrimonio suele acumularse cuando las parejas conviven, independientemente de su estado civil.
Sin embargo, el nivel de protección de la propiedad puede no ser el mismo para las parejas no casadas que para las casadas. Este contrato especifica claramente los derechos de propiedad y esboza el curso de acción en caso de separación.
A falta de un acuerdo de este tipo, uno puede verse envuelto en largos y costosos litigios. Un acuerdo de bienes de convivencia completo suele incluir:
- La naturaleza de la propiedad tal como se indica en el título y la escritura
- El reparto de ingresos y gastos
- El método de distribución de los activos recién adquiridos
- Un acuerdo de recompra
- Un plan de acción en caso de reubicación laboral
- Proceso de resolución de litigios
- Un plan de salida
¿Cómo repartiremos los gastos?
En pagos de la hipoteca a los servicios públicos, el mantenimiento y los impuestos sobre la propiedad, poseer una casa conlleva unos costes considerables.
Es crucial acordar de antemano cómo se dividirán. Tenerlo claro puede evitar futuras disputas sobre estos gastos, ya se repartan a partes iguales o en función de los ingresos.
También deberías crear una cuenta bancaria conjunta para cubrir los gastos compartidos y un fondo de emergencia para cualquier gasto imprevisto.
¿Y si uno de nosotros se queda en paro o no puede pagar?
La vida es imprevisible. La pérdida repentina del empleo, una enfermedad u otras circunstancias imprevistas pueden afectar a la capacidad de contribuir económicamente. Prepárese para estas situaciones creando un fondo de emergencia, estudiando la posible ayuda de la familia o considerando las opciones de seguro.
¿Estamos preparados para las responsabilidades de ser propietarios?
Más allá de los aspectos financieros, ser propietario de una vivienda conlleva responsabilidades como el mantenimiento y las reparaciones. ¿Están ambos dispuestos a dedicar el tiempo y el esfuerzo (y el coste) necesarios? Comprender estas obligaciones puede ayudar a evitar desacuerdos en el futuro.
¿Cuáles son las implicaciones jurídicas y fiscales?
La estructura de propiedad puede tener implicaciones jurídicas y fiscales, incluidos posibles beneficios o inconvenientes.
Por ejemplo, como pareja de hecho, no podrá declarar impuestos conjuntamente, lo que significa que sólo una persona podrá reclamar los intereses hipotecarios en sus impuestos.
También existen posibles implicaciones fiscales sobre las plusvalías cuando venda la propiedad.
Dependiendo de la estructura de la propiedad, uno o ambos socios pueden optar a una exclusión del impuesto sobre plusvalías hasta un determinado límite sobre el beneficio de la venta, siempre que la propiedad haya sido su residencia principal durante un periodo requerido.
¿Qué pasa si uno de nosotros quiere vender?
Las circunstancias de tu relación pueden cambiar, y es importante establecer un plan sobre lo que ocurrirá si uno de los dos quiere vender.
¿Podrías comprar la parte del otro o acordar repartir los beneficios? Establecer expectativas claras de antemano puede ayudar a reducir posibles conflictos. También puedes plantearte un acuerdo prenupcial como protección adicional en caso de matrimonio.
Tener un plan de contingencia para el cambio
Es fundamental recordar que la vida suele ser impredecible y que los cambios son inevitables. Tus necesidades de vivienda y tu situación económica pueden cambiar -y probablemente cambiarán- con el tiempo.
La flexibilidad es crucial en su plan de vivienda, ya sea por crecimiento profesional, cambios en la estructura familiar o simplemente por la evolución de sus preferencias y estilo de vida.
Evite sobrecargar sus finanzas para una "casa para siempre" al principio.
En su lugar, considere sus necesidades inmediatas y compárelas con los cambios previsibles. Puede que necesite una casa con uno o dos dormitorios más si piensa tener hijos. Anticipar la necesidad de una suite para los padres ancianos también puede influir en las decisiones de búsqueda de casa.
A lo largo de este viaje, asegúrate de que ambos os sentís capacitados para volver a tratar el tema de las necesidades de vivienda a medida que evolucione vuestra vida.
La comunicación abierta es clave, y los ajustes en la situación de la vivienda deben ser siempre una decisión conjunta. Si das prioridad a la flexibilidad, podrás tomar decisiones más informadas y prácticas que resistan el paso del tiempo.
Construir una base sólida para su futuro común
Como pareja de hecho que compra una casa, hay que tener en cuenta el doble de consideraciones que si lo hicieran individualmente.
Aunque puede ser emocionante, también es esencial abordarlo con diligencia y detenimiento.
Puede sentar unas bases sólidas para su futuro común planteándose las preguntas adecuadas y tomando decisiones con conocimiento de causa, como elegir el prestamista hipotecario adecuado.
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Foto por Kindel Media